Montes Torozos

Turismo por los Montes Torozos
Encontramos esta comarca al noroeste de la capital Vallisoletana, entre la Tierra de Campos al Norte y los extensos pinares del sur. Con un paisaje ondulante de pequeñas elevaciones de apenas 150 metros en forma de meseta y amplios valles.

Comprende 5 localidades palentinas y 39 de la provincia de Valladolid, además de otras cuyo término municipal pertenece a la zona, aunque su núcleo de población esté enclavado fuera de esta área. La capital del territorio es Castromonte.



El patrimonio y la historia de estas localidades hablan por sí solos: Tordesillas acoge en su Museo del Tratado todo lo referente al reparto del dominio del mundo entre portugueses y castellanos, en Villalar se recuerda la batalla de los comuneros de 1521, en Castronuño se encuentra la única reserva natural de la provincia, sin olvidar los castillos de Simancas, Tiedra, Montealgre o Torrelobatón, además de las iglesias de San Cebrián de Mazote o Wamba, el Monasterio de La Santa Espina o la primera Villa del Libro de España, ubicada en Urueña.

Geología
Montes Torozos es una meseta calcárea del Mioceno fuertemente erosionada. La altitud media sobre el nivel del mar oscila entre 800 y 850 m. La formación característica son los páramos, plataformas tabulares interfluviales que se elevan sobre amplios valles surcados por riachuelos de escaso caudal, como el Bajoz o el Hornija, que vierten sus aguas al caudal del Duero. Los suelos son pedregosos y de escaso espesor, formados por calizas, arcillas y margas.

Flora y Fauna
En la comarca se alternan quejigos y encinas con vegetación de ribera: chopos, sauces, alisos o fresnos acompañados de carrizal. El cultivo predominante son los campos de cereal. Abundan también hierbas aromáticas como tomillo, espliego o salvia.

La fauna es variada, podemos encontrar desde sapos de espuelas a garduñas, pasando por zorros, gato montés, liebres, aguiluchos o garzas.

Gastronomía
En lo que al buen comer y buen beber se refiere, las legumbres de la zona, los platos de caza, los cangrejos de río, los embutidos, los quesos de oveja, la morcilla de Cigales, las salchichas de Zaratán o el afamado “gallo turresilano” típico de Tordesillas merecen especial mención. De esta localidad destacan también dulces como los polvorones, las pastas de Santa Clara o los barquillos. No olvidaremos las pelusas de Simancas. Imprescindible acompañar las viandas con vinos de las Denominaciones de Origen de Toro y Cigales, de las que forma parte la comarca de los Torozos, o las cercanas de Ribera del Duero o Rueda.



Historia
Buena parte de las localidades de la comarca de Torozos tiene orígenes vacceos. La posterior ocupación romana dejó a su vez abundantes vestigios, pero la época más destacable para estos parajes fue el medievo. La reconquista a los musulmanes creó una tierra de nadie, la llamada “Extremadura Castellana”, que se defendió con numerosos castillos, murallas y templos de altas torres con funciones defensivas. Estos montes sirvieron como frontera entre los reinos de Castilla y de León.

Episodios como la batalla de Villalar de los Comuneros o la escaramuza que protagonizó el ejército napoleónico en el puente de Cabezón de Piuserga, marcan los hitos de la historia de una comarca ligada estrechamente a la Corte en Tordesillas, lugar donde Juana La Loca vivió encerrada hasta su muerte o Simancas, sede del primer Archivo de la Corona de Castilla.